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Miguel Dantart

Hace quince años tuve la oportunidad de realizar uno de los viajes más fascinantes de mi vida: un viaje a Brasil. El destino era Salvador de Bahía y allí -puedo afirmar- me cambió la vida. Pude contemplarlo todo desde una perspectiva completamente diferente y, artísticamente, descubrí un nuevo mundo. El primer impacto fueron las obras de Bel Borba. ¿Quién hizo esas increíbles estructuras de materiales reciclados? ¿Esos lagartos gigantes abrazos a la costa bahiana?

Luego, las favelas de colores, las batucadas, Pelourinho, el Navío Negreiro de Castro AlvesEstamos en pleno mar.

El país de Tom Jobim, de Vinicius de Moraes, de Gal Costa, de Caetano Veloso, de Gilberto Gil… El país de la naturaleza en plena explosión. Un amigo músico me dijo: “El arte brasileño le canta a la naturaleza exterior, al río, a la montaña, al mar, a la belleza inmensa de este mundo. En Europa cantáis a la naturaleza interior del hombre, a sus miedos, sus laberintos mentales. Por eso aquí no hay suicidios, como en Europa”. Esta reflexión (mucho más elaborada que este recuerdo) me iluminó.

Y, en ese viaje, descubrí a una artista a la que ya nunca he podido dejar de escuchar: Adriana Calcanhotto. Mi admiración no ha hecho más que crecer en estos años. El otro día, por la mañana, volví a sus melodías y realicé esta adaptación al castellano de una de sus sensacionales canciones: “Vambora”. Espero que os guste y que disfrutéis de su música tanto como yo. Abrazos y canciones.